Tentación y sexo III

 

       – ¡ Cuánto tiempo he esperado este momento !, tomarte en mis brazos, que sacies mis ganas de besarte, de tenerte, de amarte, pensé que no llegaría , te sentía tan distante, y ahora no me lo creo, quiero escapar y llevarte, tan lejos dónde nadie nos reconozca, que hagamos el amor, que seas la reina de mi vida, darte todo lo que tengo guardado en mi corazón.

Con estas palabras y con Lucy entre sus brazos, Rafael no pudo contener la emoción, sentía ese momento como el más hermoso de su vida, por fin había logrado conquistar a la mujer que lo estaba volviendo loco.

Ya no había vuelta atrás, Lucy, no pudo resistirse a la intensidad de Rafael, además no quería hacerlo, ¿ por qué detenerse, si quería?, ella también estaba loca por él, tenía muchas ganas ser amada, conquistada, de tener sexo, esperaba encontrar en él aquellas cosas que tanta falta le hacían y al parecer estaban delante de sus narices, justo al lado.

La edad de Rafael no le importaba, no veía ningún problema que ella tuviera veintiséis y el cuarenta y dos. Yo le daré mi energía y él que me comparta sus experiencias, podemos hacer cosas geniales, pensaba.

Aunque parecía tierna, e inocente no era lo que parecía, podía cambiar de personaje rápidamente según la necesidad del momento, era la mujer que cualquier hombre desearía tener, sabía muy bien lo que quería y cómo conseguirlo, sabía hablar sin mencionar palabras y tal vez eran parte de las cosas por las que tenía tantos pretendientes, su misterio era cautivador, podía reaccionar de cualquier forma y ésto a Rafael le excitaba, quería descubrirlo.

Lucy se sentía cómoda en los brazos de Rafael, escuchando en parte lo que le decía, pues mientras él hablaba, ella miraba sus labios, sus bellos ojos, esa voz gruesa, que lo hacía más interesante, imponente o tal vez más hombre, mientras él seguía hablando, Lucy rodeó con sus brazos su cuello y le plantó un profundo beso, un beso cargado de pasión, cargado de sentimientos y ternura y ¿ por qué no?, cargado de deseos, de lujuria, Rafael no pudo resistirse y le abrazó, rodeándola con firmeza, apretándola contra su cuerpo, de tal manera que sentía sus senos, sus endurecidos pezones, llenos de ganas de ser tocados, ella podía sentir la reacción de su cuerpo queriendo conjugar todo deseo, deslizó su mano derecha, por el pecho de Rafael y lentamente dejó que se acerque a su ingle, buscó la vía debajo del cinturón y con suavidad tocó su miembro erecto, se acercó a su oído izquierdo y rozando con sus labios todavía húmedos del beso, le susurró casi en secreto.

   – quiero que hagamos el amor, no demoremos más, quiero hacerlo, quiero que me cojas, quiero tenerte dentro de mí, es obvio que tú también lo quieresSLP

Continuara…

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