Tentación y sexo II

 

 

 

 

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Lucy estaba super cargada de trabajo y de numerosos pensamientos que rondaban su cabeza, estaba preparando los diseños para la promoción otoño -invierno , tenía el tiempo en su contra además de la gran responsabilidad como la principal diseñadora, trabajaba tanto en casa como en la oficina, en ocasiones se quedaba hasta tarde de la noche, para avanzar, o tal vez alejarse un poco de la realidad, de la rutina, de llegar a casa y lo mismo… encontrarse con la soledad, la misma que le estaba llevando al límite de la paciencia, al borde de perder la cordura, a punto de sufrir un colapso, todo un rollo, el trabajo, sus necesidades, Elvis, sus problemas, sus deseos, Rafael, sus locuras sus pasiones.

Daba los últimos toques y revisaba con su asistente los mínimos detalles, pero en su instinto de mujer, sentía una mirada que le atravesaba, tan fuerte, que le quemaba, tal vez, la misma necesidad de sentirse deseada, la falta de atención, la falta de sexo, el sólo pensarlo la excitaba, una mujer joven, atractiva, coqueta, conocedora de sus atributos, cualquier hombre sería afortunado de tenerla, sabía muy bien que hacer, sólo era cuestión de tiempo, sabía lo que quería y cómo conseguirlo; Por un momento quedó extasiada entre todos sus pensamientos, su morbo, la ilusión de sentir…

          Por un momento volteó y ahí estaba, esa mirada que atravesaba su ser, no estaba en su imaginación, a través del cristal pudo ver cada movimiento, una silueta, un hombre que buscaba el mejor ángulo, la miraba, con los ojos cargados de lujuria, queriendo desnudarle, Lucy dejó que jugara con su imaginación, le miró y le envió otras señales, otros ángulos, insinuaciones fáciles de captar, entró en su juego y lo condujo a su terreno, estaba clara de lo que Rafael sentía, había visto, que desde su oficina la observaba, estaba atento a cada movimiento, cada expresión, cada acción, cada gesto, él se excitaba y a ella la volvía loca, se excitaba con saber que Rafael le miraba, verla como se inclinaba en su mesa de trabajo, mostrando parte de sus pechos, dejaba que sus cabellos le estorbara, para retirarlo con un sensual movimiento, dejando al descubierto parte de su cuello, le estaba haciendo perder la cordura, Rafael, no pudo ocultar lo que era obvio, no podía sacarla de la cabeza, era más fuerte que él, nunca pensó enamorarse así, tenerla en su mente, sólo quería jugar un poco, saciar sus ganas de tener sexo con ella, su oficina daba justo al frente de la de ella, estaba pasando unos largos meses de tortura, pero se levantó y se dirigió hacia ella,

– Tenemos que hablar.

-Sí, estamos hablando

– Sabes a qué me refiero

– No dímelo tú

Se le acercó presionando el cuerpo de ella con el suyo, tomó sus manos, con sus dos manos, un poco nervioso, pero seguro, sin saber cuál sería su reacción, se acercó a su oído izquierdo y le susurró.

– Me estás volviendo loco, y lo sabes, no puedo más con esto.

Su asistente hizo un sonido, como queriendo decir, aquí estoy,

-Con permiso y salió

Lucy, aunque sorprendida por la acción de Rafael, se sintió vulnerable, casi entre sus brazos, sabía que tarde o temprano esto tenía que pasar, era algo obvio.

– ! Wao, que olor tiene este hombre, qué manos!, En segundos lo estaba deseando, ya hacía tiempo que se la traía, su pensamiento voló, su imaginación estaba a mil, Rafael estaba jugando con fuego y ¿por qué no? Lucy también.

Continuará…

 

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