Tentación y sexo

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Cuando Lucy y Elvis decidieron mudarse juntos eran jóvenes, habían tenido sus experiencias sexuales con otras personas , no hablaban del pasado, el había estado con otras mujeres y ella con otros hombres, Elvis perdió su virginidad a los diecisiete, con una compañera de su escuela que no quería ningún compromiso, solo sexo, se la pasaba muy bien con Celeste, la consideraba su maestra  sexual por excelencia,  siempre la recordaría, y aunque habían otras,  la consideraba amiga con derechos  y nada más; Por la vida de Lucy habían pasado unos tres o cuatro desde que tenia quince años, aunque eran relaciones  bonitas, se quedaron en la aulas.

Entre Elvis y Lucy todo era diferente,  se comprendían muy bien, Lucy no era lo que parecía, la niña buena, aplicada, era todo una fiera salvaje cuando se trataba de sexo, le gustaba tomar la iniciativa y a esto le encantaba, Elvis la llamaba fiera callada en alusión al sexo, juntos habían descubierto nuevas experiencias, se sentían ser parte el uno del otro, todo marchaba a las mil maravillas pero a medida que los días pasaban Elvis estaba más ausente, el trabajo le estaba robando aquello por lo que tanto había luchado. 

Por la  mente de Lucy nunca había pasado engañar a su marido, pero eran tantas las circunstancias que se estaban presentando que se le estaba haciendo imposible seguir soportando, se despertaban otras curiosidades, deseos, morbo, podía recrear imágenes en su mente, de Rafael el gerente de mercadeo de la empresa, un tipo de hombre interesante y misterioso, bien vestido,  ya sus ojos veían detrás de ese elegante  traje, de esa mirada provocadora, de esos labios, esos ojos hermosos, esa barba interesante, de esas manos inquietas, que buscaban el mínimo contacto con las de ella, Rafael buscaba cualquier momento para tener contacto, cualquier excusa para entrar en su despacho, hablarle, saludarla con un beso, rosar sus labios en su mejilla, sentir su piel, su perfume, su esencia, Lucy estaba llegando al limite de su resistencia, eran largos meses lidiando con la ausencia de Elvis y por otro lado Rafael, que aunque no quisiera, la estaba haciendo suspirar y revivir uno de sus mayores vicios, el sexo.

Amaba a Elvis, pero Rafael la traía loca, loca por saciar esa sed de sentirse amada deseada, poseída, por sentir un orgasmo o dos, o tres,  nada  mal,  por entrar en su juego, darle lo que estaba provocando, alimentar su hombría, dejarse llevar por el placer, pero lo haría al estilo femenino, como ella sabia hacerlo, lo llevaría a su terreno, donde no se podría escapar hasta que ella así lo decida.                  SLP     

  

 continuará…

 

9 comentarios sobre “Tentación y sexo

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