Inolvidable !

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Nos teníamos  frente a frente

nos sentíamos  

nos deseábamos

no podíamos contener el deseo 

la pasión

no dominábamos la emoción

sólo quería sentirlo

sentir su cuerpo

sentir sus manos

su aliento

fundir con él mi cuerpo

él quería lo mismo

se inclinó

nos perdimos en un enorme abrazo

parecía no tener fin.

Extendí mis brazos por su cuello

lo atraía hacia mí, con fuerza

 pero a la vez con ternura

 me tomó de la cintura

con una mano me sujetaba

con la otra me hacía caricias

caricias en la espalda, los hombros, mi rostro

Tomó mi barbilla

acercó sus labios y los juntó con los míos

me besaba

lo deseaba

tan apasionado

tan tierno

lujuria , furia, deseos

fueron dos minutos inolvidables

fueron dos minutos eternos.

SLP

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Sólo dime

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¿Cómo le digo a mi mente que se olvide, que no piense, que se resigne, que acepte que ya no estás, que te has marchado, que te borre o lo intente?.

¿Qué le digo a mis labios cuando busquen los tuyos, cuando estén sedientos, áridos, con ganas de besar y reclamen los besos que le dabas,  tu lengua para humedecerse, su suavidad, su ternura?.

Cuando mi piel reclame el calor de tu piel, en esas noches de frío y tempestad, en los momentos de tortura, de deseos, ¿dime qué hacer?.

¿Qué hago con mis manos inquietas, cuando entre las sábanas cálidas por el calor de nuestros cuerpos, te quieran descubrir, quieran tocar, resbalar en tu espalda mojada por el sudor que marca  la pasión  y  te busquen,  y no estés?.

Cuándo quiera que me abraces, me acaricies, me beses, me hagas tuya, me ames, te bebas mis fuerzas, aniquiles mis furias y apagues en placer mis deseos y te quedes conmigo envuelto entre el  placer, el cansancio y el sudor. Por favor, ¿ dime qué hacer?

SLP

Entre besos…

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Aún queda en mi piel el olor de tu piel

cierro los ojos y siento tu aliento

tu esencia, tu calor.

Siento el peso de tu cuerpo sobre el mío

te humedeces  en el, me humedezco en el tuyo.

Entre, besos, galopes  y caricias nos perdemos.

El rose de nuestros cuerpos irradia energía que nos adhiere,

energía que convierte dos cuerpos en uno,

dos corazones confundidos en un sólo latir.

Dos cuerpos agotados, latidos acelerados, gemidos apasionados,  pieles candentes  

que arden,  te caliento me quemas, no queremos, no podemos separarnos. 

El cansancio se apodera de nuestra existencia 

hasta quedar derretidos.

SLP

Nos dormimos

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Noche fresca, noche inquieta 

cargada de amor, deseos, lujurias, sexo, desenfreno

cuerpos cansados, desnudos 

agotados, aniquilados, adormecidos

sin fuerzas 

me duermo, te duermes, nos dormimos

Me despiertas con un beso, te miro, solo te sonrío

abro los ojos y ahí estas 

me pierdo en tu pecho  desnudo, caliente

pensé que te marchabas 

pero no

 te quedaste! 

te gusta, te encanta, me gusta 

compartir el calor, compartir el fuego 

de dos cuerpos ardientes en una noche de primavera

convertida en noche de verano.

SLP

Más que sexo IV

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La relación con Walter iba de maravillas, de novios, sólo llevábamos un año y cuatro meses, pero nos conocíamos desde que estábamos en séptimo  grado, nuestro amor surgió en el último año escolar, nunca pensé tener nada serio con él, era muy noviera, y Walter lo sabía, en ese entonces mis novios eran desechables, cuando veía que se estaban enamorando, y  que todo se tornaba serio, o escuchaba la palabra nosotros, era una señal para que me alejara, sin dar razón, ni explicación, sentía fobia, solo de pensar en compromiso.

Con Walter pasó distinto, no sólo me quería por mi cuerpo, quería algo más, podía sentir que era diferente, luchó, insistió, hasta que me conquistó,  cuando hablaba de nosotros, me hacía sentir bien, me sentía  parte de él, y eso me gustaba.

Luego de pasado un tiempo, aquí íbamos, rumbo a su apartamento, viviendo la más bella  candente e inigualable historia de amor, donde solo existíamos él y yo, no había lugar para nadie más, éramos el complemento perfecto, 

Bajamos el equipaje del auto, tomamos el ascensor rumbo al cuarto piso, Walter me abrazaba, me besaba, quería comprimir mi cuerpo con el suyo, de tanto besarnos, mis labios estaban rojos,  acariciaba mi rostro, con ternura, con delicadeza, con amor, quería aprovechar cada instante que estábamos juntos, yo estaba perdidamente enamorada, derretida entre sus brazos, en cada oportunidad lo besaba, lo acariciaba, quería que se sintiera especial, como él me hacía sentir.

Preparamos unos  tragos, y nos tumbamos en el sofá, pero mientras le contaba a Walter de todos los acontecimientos en el extranjero, mis expectativas, no parecía poner atención a nada de lo que decía, me miraba, con lujuria, sus ojos brillaban, no lo había visto así desde aquella primera vez que hicimos el amor.

– ¿me estás escuchando Walter?

Al parecer no, Walter no estaba en hablar y yo tampoco, yo estaba muerta de deseos, loca que me tocara, que fueran nuestros cuerpos cegados por el deseo, los que expresaran todo lo que en ese momento estábamos sintiendo, así es que

No hubo palabras de parte de Walter, sin darnos cuenta estábamos en el piso, nuestras ropas, las que nos quedaban,  rodaban por todo el salón,  desprendió mi blusa, era una blusa de tela fina, de finos tirantes, sin nada debajo solo mi piel, y unos vaqueros ajustados que no sé en qué momento salieron volando,   sólo lo escuché  decir

– Te amo tanto!

A lo que asentí con la cabeza y lo sellé con un beso, un cálido y húmedo beso, lo empujé hacia atrás, quedando sobre él,  fui recorriendo lentamente su barbilla, fui bajando por su cuello, su pecho, hice una pausa, para sentir,  sentir como se estremecía de placer, lo quemaba con mi aliento a la vez que acariciaba su piel con mi lengua, humedeciéndolo con mis labios, mi saliva, seguí mi descenso lentamente, utilizando mis manos, mis pechos, para presionarlo contra el suelo, lo tenía debajo de mí, para que sintiera el peso de mi cuerpo, el movimiento de mi abdomen sobre el suyo,  los latidos de mi corazón  contra el suyo, en un instante nuestros cuerpos estaban conectados, sin espacios, distancias ni diferencias perfecta conexión, el engranaje perfecto en  cóncavo y yo el convexo,  a Walter le encantaba todo esto, solo se dejaba llevar, a mí  me gustaba jugar a tener el control, y así lo hice, en  esta ocasión, sería yo quien le haría el amor.

Continuará

SLP

Más que sexo III

 

 

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Cuándo por fin nos soltamos de nuestro gran abrazo, de sentir los latidos de nuestros corazones, como si fuera un sólo corazón, de confundir el calor de nuestro  aliento en nuestras bocas, en nuestros cuerpos, sentía el peso de sus brazos rodear mi cintura y mi espalda, sostuve con mis dos manos su rostro, lo besé, lo hice, como hacía mucho que no lo hacía, como hacía mucho que quería, con ganas, con pasión, con lujuria, me moría de de deseos, quería hacerlo, sentirlo mío, tan alto, tan fuerte, tomar el control, un beso húmedo y correspondido, no apto para hipertensos.

Walter no podía ocultar la emoción, ni la reacción de su cuerpo, que pedía que siga, que no pare, me sostenía fuerte, me miraba, me escondía en su pecho, estábamos rodeados de muchas personas, que pasaban, que observaban éstos locos enamorados, que tenían meses que no se veían, que no se tocaban, que no se sentían, no nos importó que nos miraran , el amor no se debe ocultar, cada momento cuenta, cada lugar, cada gesto.

Para sentirlo, hay que vivirlo, se comprende, cuando la persona que amas,  está lejos, cuando quieres demostrarle tu amor, pero no puedes, cuando quieres sentir el calor de su piel, cuando te mueres por darle un beso, por eso, no dudamos en abrazarnos, besarnos, en atesorar, cada instante, pues cada momento es único y no se repite

Sólo hablábamos por chat, fueron unos meses interminables, días eternos, pero ahora nos teníamos, aunque por poco tiempo.

Walter tomó mi equipaje con una mano y con la otra, me sostenía, asegurándose de que no me escapara, ¿ y qué decir?, no tenía ninguna intención de escapar, me recostaba de su hombro, y podía percibir esa fragancia que lo hacía peculiar, no era perfume, era su esencia  de hombre delicado,  excitante por cierto, a su lado me hacía sentir especial.

Recuerdo esa tarde, muy nublada y romántica, el recorrido era un poco extenso, debido a la distancia que teníamos que recorrer.

Mientras Walter conducía, no dejaba de mirarme , trataba de disimular, así es que,  acaricié su rostro, su pecho, me encanta mantener el contacto, sentir el calor de la piel, puse mi mano izquierda sobre su pierna derecha, y lo acariciaba,  le encantaba que le hiciera eso, a mi me gustaba como se ponía, se excitaba, y a mi me excitaba, me acercó con una mano hacia él, sin mucha dificultad, me retiró el cinturón de seguridad, íbamos aprovechando que el tránsito estaba despejado, y nos dábamos uno que otro beso, Yo le correspondía, me miraba, me sonreía, yo estaba bastante agotada por el viaje, pero las ganas de estar con él eran más fuerte, sin reparos, ni tabúes,  con muchas ganas, de continuar, y terminar lo que en el aeropuerto habíamos comenzado.

SLP 

Más que sexo II

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Era inmensa la alegría que sentía, mi corazón galopaba, latía como un tambor, quería salir de mi pecho, sentía en mi garganta la presión de sus latidos, mis pensamientos pasaban por mi mente como una película blanco y negro, los nervios de punta, era tanta la felicidad que me inundaba, de estar aquí.

Sólo faltaban unos minutos para que mi avión aterrizara, nunca me había pasado tanto tiempo lejos de mi gente, pero tenía que hacerlo, estudiar para superarme, eran tantas cosas que hacer, que contar, disfrutar, que vivir, me hacia mucha ilusión poder regresar a mi tierra, ver a los míos, aunque fuera por unos pocos días, extrañaba mis playas, el parque, mis amigos, mi vida , mi pasado, mis recuerdos, en fin, todo.

En el aeropuerto, de lejos vi a Walter entre las personas que esperaban a sus familiares, levantó las manos para que yo lo notara, pero era tan evidente su presencia, entre la multitud, moreno, alto, fuerte, hermoso, encantador, y otros muchos atributos que me hacían enloquecer, me gustaba mucho, su presencia era un aliciente para mis emociones, para mi alma, lo amaba, lo deseaba, no tenía ojos para nadie más.

Me tomaba en sus brazos y me hacia sentir plena, me encantaban esos abrazos, me cubría toda, me tomaba tan fuerte y a la vez con ternura, el aroma de su piel era divino, quería introducirme en su pecho, su calidez, su mirada penetrante, sabía lidiar con mi mal genio, siempre conseguía con su loca lo que quería, todavía me derrite de sólo pensarlo.

Mientras lo contemplaba en fracciones de segundos pasaron inmensidad de pensamientos por mi cabeza, nuevamente, quedé en el aire, no reaccioné hasta que una señora se me acercó por detrás queriendo pasar, y me dijo

Joven

– ¿podrías avanzar?

Y desperté

– oh sí perdón

Corrimos a encontrarnos , no hubo palabras en ese momento, nos perdimos en un enorme abrazo, un profundo, alucinante y orgásmico abrazo, ¡como me gusta!, nos quedamos unidos como un solo cuerpo, fue un instante divino, cuerpo a cuerpo, boca a boca, se nos olvidó que estábamos en un lugar público, teníamos que hacer ésto, nos hacía falta, nos deseábamos, ya luego hablaríamos, teníamos todo el día y la noche para estar juntos.  

Continuará…

SLP