Toda suya

 

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Walter tenía una idea de mi vida amorosa antes de iniciar una relación con migo, no es que fuera tan evidente, pero como dicen por ahí  ¨ pueblo chico, infierno grande¨, y sobre todo cuando una es joven que no le da importancia a las cosas que la tiene, simplemente era rebelde y vivía cada momento cada minuto de mi vida al máximo, él siempre me gustó desde que estábamos en la escuela, pero las cosas pasan cuando tienen que pasar.

Hoy, aquí tirados en el piso, agotados, rendidos, después de una noche estupenda, noche que fué la única testigo de la consumación de nuestro amor, de experimentar, de sentir  como gota a gota se esfuma el deseo, se esfuman  las fuerzas, esas ansias de llevarse todo a su paso, de no tener necesidad de corazón, ya que con uno basta, con los latidos a mil dentro del tuyo, o eso parece, cuando el frío se desvanece, para dar lugar al candente calor de una piel que se adhiere a la tuya, solo dividida por el sudor.

Pasión que arrasa con tus pensamientos como una cascada, llevándose todo a su paso, sin dar lugar a retener ni una pizca de ellos.

Sentía el calor de Walter como su cuerpo caluroso abrazaba mi cuerpo desnudo, parecía estar atada a una hoguera con un fuego que ardía, consumía mis entrañas, pero se sentía tan rico y  placentero, sentirlo sólo mío y yo toda suya.

SLP

Esos besos!

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Quedamos de juntarnos a tomar una copa, teníamos deseos de vernos, abrazarnos, besarnos, sentirnos, nuestras agendas estaban desbordadas de compromisos, los días parecían estar congelados, tal vez la misma ansiedad de estar juntos.

Iván llegó primero al bar,

Como siempre, Yo suelo llegar retrasada, ya saben, cosas de mujeres.

De lejos pude ver como Iván se levantó para seguirme con la mirada, se veía tan hermoso, interesante, a decir verdad tenía estilo único, me gustaba un montón, yo le gustaba, es obvio, hacíamos la pareja perfecta, Iván, alto, fuerte, caballeroso, comprensivo, todo un amor, Yo nada que ver,  a veces puedo ser insoportable, y difícil, pero nos llevábamos a las mil maravillas, era lo máximo.   

Llegué hasta él

         -Hola amor, qué tal tu dia?

      -Te extrañé corazón ! 

Aun de pie,  se me acercó, nos abrazamos de frente, nos dimos,  uno, dos, tres besos,  Madre mía, ¡qué besos! , besos que devuelven el aliento y el deseo de sentir, vivir, amar, soñar, besos que expresan la emoción, de la ilusión de estar con la persona que amas, sentir ese calor peculiar que emana de su  cuerpo, de sus manos, de su  aliento, besos que te dejan sin palabras, porque ellos son los que hablan.  

Las personas que estaban en el lugar,  nos observaban, aun así , no nos importó, a decir verdad, cuando se trata de expresar o demostrar mi amor, no suelo cohibirme, así es que, nos correspondimos, nos quedamos unos segundos 

           — cuanto me alegra verte  

 

Inolvidable !

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Nos teníamos  frente a frente

nos sentíamos  

nos deseábamos

no podíamos contener el deseo 

la pasión

no dominábamos la emoción

sólo quería sentirlo

sentir su cuerpo

sentir sus manos

su aliento

fundir con él mi cuerpo

él quería lo mismo

se inclinó

nos perdimos en un enorme abrazo

parecía no tener fin.

Extendí mis brazos por su cuello

lo atraía hacia mí, con fuerza

 pero a la vez con ternura

 me tomó de la cintura

con una mano me sujetaba

con la otra me hacía caricias

caricias en la espalda, los hombros, mi rostro

Tomó mi barbilla

acercó sus labios y los juntó con los míos

me besaba

lo deseaba

tan apasionado

tan tierno

lujuria , furia, deseos

fueron dos minutos inolvidables

fueron dos minutos eternos.

SLP

Sólo dime

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¿Cómo le digo a mi mente que se olvide, que no piense, que se resigne, que acepte que ya no estás, que te has marchado, que te borre o lo intente?.

¿Qué le digo a mis labios cuando busquen los tuyos, cuando estén sedientos, áridos, con ganas de besar y reclamen los besos que le dabas,  tu lengua para humedecerse, su suavidad, su ternura?.

Cuando mi piel reclame el calor de tu piel, en esas noches de frío y tempestad, en los momentos de tortura, de deseos, ¿dime qué hacer?.

¿Qué hago con mis manos inquietas, cuando entre las sábanas cálidas por el calor de nuestros cuerpos, te quieran descubrir, quieran tocar, resbalar en tu espalda mojada por el sudor que marca  la pasión  y  te busquen,  y no estés?.

Cuándo quiera que me abraces, me acaricies, me beses, me hagas tuya, me ames, te bebas mis fuerzas, aniquiles mis furias y apagues en placer mis deseos y te quedes conmigo envuelto entre el  placer, el cansancio y el sudor. Por favor, ¿ dime qué hacer?

SLP

Entre besos…

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Aún queda en mi piel el olor de tu piel

cierro los ojos y siento tu aliento

tu esencia, tu calor.

Siento el peso de tu cuerpo sobre el mío

te humedeces  en el, me humedezco en el tuyo.

Entre, besos, galopes  y caricias nos perdemos.

El rose de nuestros cuerpos irradia energía que nos adhiere,

energía que convierte dos cuerpos en uno,

dos corazones confundidos en un sólo latir.

Dos cuerpos agotados, latidos acelerados, gemidos apasionados,  pieles candentes  

que arden,  te caliento me quemas, no queremos, no podemos separarnos. 

El cansancio se apodera de nuestra existencia 

hasta quedar derretidos.

SLP

Nos dormimos

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Noche fresca, noche inquieta 

cargada de amor, deseos, lujurias, sexo, desenfreno

cuerpos cansados, desnudos 

agotados, aniquilados, adormecidos

sin fuerzas 

me duermo, te duermes, nos dormimos

Me despiertas con un beso, te miro, solo te sonrío

abro los ojos y ahí estas 

me pierdo en tu pecho  desnudo, caliente

pensé que te marchabas 

pero no

 te quedaste! 

te gusta, te encanta, me gusta 

compartir el calor, compartir el fuego 

de dos cuerpos ardientes en una noche de primavera

convertida en noche de verano.

SLP

Más que sexo IV

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La relación con Walter iba de maravillas, de novios, sólo llevábamos un año y cuatro meses, pero nos conocíamos desde que estábamos en séptimo  grado, nuestro amor surgió en el último año escolar, nunca pensé tener nada serio con él, era muy noviera, y Walter lo sabía, en ese entonces mis novios eran desechables, cuando veía que se estaban enamorando, y  que todo se tornaba serio, o escuchaba la palabra nosotros, era una señal para que me alejara, sin dar razón, ni explicación, sentía fobia, solo de pensar en compromiso.

Con Walter pasó distinto, no sólo me quería por mi cuerpo, quería algo más, podía sentir que era diferente, luchó, insistió, hasta que me conquistó,  cuando hablaba de nosotros, me hacía sentir bien, me sentía  parte de él, y eso me gustaba.

Luego de pasado un tiempo, aquí íbamos, rumbo a su apartamento, viviendo la más bella  candente e inigualable historia de amor, donde solo existíamos él y yo, no había lugar para nadie más, éramos el complemento perfecto, 

Bajamos el equipaje del auto, tomamos el ascensor rumbo al cuarto piso, Walter me abrazaba, me besaba, quería comprimir mi cuerpo con el suyo, de tanto besarnos, mis labios estaban rojos,  acariciaba mi rostro, con ternura, con delicadeza, con amor, quería aprovechar cada instante que estábamos juntos, yo estaba perdidamente enamorada, derretida entre sus brazos, en cada oportunidad lo besaba, lo acariciaba, quería que se sintiera especial, como él me hacía sentir.

Preparamos unos  tragos, y nos tumbamos en el sofá, pero mientras le contaba a Walter de todos los acontecimientos en el extranjero, mis expectativas, no parecía poner atención a nada de lo que decía, me miraba, con lujuria, sus ojos brillaban, no lo había visto así desde aquella primera vez que hicimos el amor.

– ¿me estás escuchando Walter?

Al parecer no, Walter no estaba en hablar y yo tampoco, yo estaba muerta de deseos, loca que me tocara, que fueran nuestros cuerpos cegados por el deseo, los que expresaran todo lo que en ese momento estábamos sintiendo, así es que

No hubo palabras de parte de Walter, sin darnos cuenta estábamos en el piso, nuestras ropas, las que nos quedaban,  rodaban por todo el salón,  desprendió mi blusa, era una blusa de tela fina, de finos tirantes, sin nada debajo solo mi piel, y unos vaqueros ajustados que no sé en qué momento salieron volando,   sólo lo escuché  decir

– Te amo tanto!

A lo que asentí con la cabeza y lo sellé con un beso, un cálido y húmedo beso, lo empujé hacia atrás, quedando sobre él,  fui recorriendo lentamente su barbilla, fui bajando por su cuello, su pecho, hice una pausa, para sentir,  sentir como se estremecía de placer, lo quemaba con mi aliento a la vez que acariciaba su piel con mi lengua, humedeciéndolo con mis labios, mi saliva, seguí mi descenso lentamente, utilizando mis manos, mis pechos, para presionarlo contra el suelo, lo tenía debajo de mí, para que sintiera el peso de mi cuerpo, el movimiento de mi abdomen sobre el suyo,  los latidos de mi corazón  contra el suyo, en un instante nuestros cuerpos estaban conectados, sin espacios, distancias ni diferencias perfecta conexión, el engranaje perfecto en  cóncavo y yo el convexo,  a Walter le encantaba todo esto, solo se dejaba llevar, a mí  me gustaba jugar a tener el control, y así lo hice, en  esta ocasión, sería yo quien le haría el amor.

Continuará

SLP